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El Argentino

¿Y ahora qué? La explotación turística tiene rentabilidad negativa


La recesión económica y las salidas posibles

Villa Gesell tiene 37.463 habitantes distribuidos en 285 kilómetros cuadrados, con una densidad poblacional de 131,4 habitantes por kilómetro cuadrado. Durante la década 2014-2024, el casco urbano sostuvo un crecimiento del volumen de migración turística, ayudado en los últimos años por el financiamiento del gasto vacacional a través de programas como PreViaje y otras promociones de los bancos del Estado. Nuestra franja de público se estabilizó en el Segmento C, la clase media típica y emergente. El casco urbano del Partido no está preparado para pretender un turismo ABC1, de clase alta y media alta acomodada; tal vez Mar de las Pampas pueda aspirar a esa categoría cuando complete sus redes de infraestructura de servicios.

El público de Gesell urbano es, fundamentalmente, de ingresos medios. Realiza al menos un viaje vacacional principal al año, busca una buena relación entre precio y calidad, prefiere paquetes turísticos, hotelería intermedia y actividades recreativas accesibles. Aunque numeroso, este bello público tiene limitada capacidad de gasto y esta condición reduce la rentabilidad óptima del comercio que, durante esta década, se sostuvo para mantenerse en la plaza con una rentabilidad menor al crecimiento migratorio. El problema es que buena parte de la estructura productiva de Villa Gesell depende precisamente de ese consumo: el comercio representa el 28% de la actividad local frente al 19% en el conjunto provincial; las actividades inmobiliarias y de alquiler, el 13% frente al 10%; y hoteles y restaurantes, el 12% frente a apenas el 2% provincial. La comparación permite dimensionar hasta qué punto nuestra economía queda expuesta cuando se retrae el gasto turístico.

La situación empeoró en las temporadas 2025 y 2026. La recesión económica, que contribuye a enfriar los precios y a sostener una inflación anual del orden del 35/40%, impactó especialmente sobre la capacidad de gasto de nuestro público y provocó un escenario de rentabilidad negativa en hotelería, gastronomía y comercio, mientras el sector inmobiliario sostuvo una política de precios más ajustada y tal vez haya sido el que mejor soportó la crisis de recaudación. La consecuencia repercute también sobre el consumo de invierno: cayó notablemente y aumentó el cierre de comercios durante la baja temporada por encima de lo habitual debido a la estacionalidad.

El Índice Banco Provincia de Consumo, que mide mensualmente la evolución del gasto promedio por cliente a partir de operaciones realizadas con tarjetas de crédito, débito y Cuenta DNI, permite observar con claridad ese deterioro. Después de una breve mejora interanual en abril y mayo de 2025, el consumo comenzó una caída que llegó en junio de 2026 a una variación interanual negativa cercana al 15%. Y cuando se observa qué ocurrió en cada rubro, aparecen con especial fuerza aquellos directamente vinculados con nuestra actividad: bares y restaurantes registraron una caída interanual del 32,7% y esparcimiento, del 36,9%. Salud y educación e impuestos y servicios, en cambio, fueron de los pocos rubros que mostraron aumentos, en un contexto atravesado por mayores costos y la reducción de subsidios.

El deterioro del consumo tiene otra cara: el endeudamiento. A mayo de 2026, la deuda real de las personas alcanzaba los $73,9 mil millones y la de las empresas, los $4,1 mil millones. En el caso de las personas, el crecimiento real de la deuda respecto de noviembre de 2023 fue del 71,7%; en el de las empresas, del 6,8%. No estamos hablando solamente de cuánto se consume menos, sino también de cuánto se debe para poder sostener ese consumo.

¿Con qué recaudación en el segundo semestre de 2026 se licuará esa deuda?

Las vacaciones de invierno tampoco dejaron un resultado alentador. En Villa Gesell apenas se sostuvieron con las fiestas de Invierno Medieval y la ChocoGesell de agosto tuvo un rendimiento interesante, aunque concentrado en el predio del Pinar. El panorama provincial confirma el problema: durante las vacaciones de invierno, la provincia de Buenos Aires recibió 790 mil visitantes, un 11,5% menos que el año anterior y un 22% menos que en 2023. El gasto turístico alcanzó los $320.000 millones, un 10% menos que en 2025 y un 26% por debajo de 2023. La ocupación hotelera fue de apenas el 33,5% de la capacidad disponible, tres puntos porcentuales menos que en 2025 y diez puntos menos que en 2023.

Frente a un escenario económico complejo, el Banco Provincia reforzó las herramientas destinadas a los municipios bonaerenses para financiar infraestructura, equipamiento, producción y modernización de servicios públicos. Entre 2020 y junio de 2026 se aprobaron $103 mil millones para asistencia a municipios y se otorgaron $184 mil millones mediante distintas líneas destinadas a acompañar la gestión local. A través de Provincia Leasing, 103 municipios incorporaron maquinaria, vehículos, tecnología y bienes de capital mediante 394 operaciones por más de $258 mil millones. A esto se suman Provincia NET y otras herramientas tecnológicas destinadas a mejorar la recaudación municipal y digitalizar procesos administrativos, entre ellas NET Pagos, NET QR, sistemas de estacionamiento medido inteligente, plataformas para la venta de entradas y canales automatizados de atención ciudadana. Banco Provincia desarrolló además BIP Gobierno, una plataforma específica para organismos públicos que facilita la administración financiera municipal, incorpora herramientas de control y simplifica la operatoria cotidiana.

Para Villa Gesell, sería la oportunidad de presentar un proyecto de infraestructura para el servicio de Recolección y Disposición Final de Residuos, cuyo costo ronda los $5.000 millones anuales. Tal vez fuera posible municipalizar este servicio.

¿Y ahora qué?

Un estudio realizado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata señala que Villa Gesell mantiene una estructura económica consolidada, que le permitió sostener una evolución favorable durante la última década, pero enfrenta al mismo tiempo el desafío de diversificar su matriz productiva para mejorar su desempeño en un contexto económico provincial que continúa mostrando signos de estancamiento. Diversificar la matriz productiva significa ampliar o sofisticar la oferta de bienes y servicios para agregar valor, fomentar la innovación, generar empleo de calidad y reducir la dependencia de un solo sector. En nuestro caso, fundamentalmente de la construcción y el turismo.

Sofisticar la oferta de bienes y servicios supone empezar a pensar qué Gesell queremos ofrecer. Facilitar la radicación de hoteles de cuatro estrellas, recuperar proyectos como el Howard Johnson, sostener espectáculos gratuitos en la plaza Primera Junta, el Teatro Municipal, la Peatonal y el Centro Cultural; desarrollar un buen Centro Comercial a Cielo Abierto durante todos los fines de semana, promover posadas temáticas, recuperar la playa nocturna con actividad de cena y baile en los paradores y hasta pensar una playa nudista con servicios de calidad. En definitiva, recuperar aquella identidad sofisticada que Villa Gesell supo construir en los años 70.

Ampliar la oferta es más difícil porque requiere mucha inversión privada. Pero también exige pensar instrumentos para atraerla: un régimen de exenciones tributarias para grandes inversiones que permita discutir proyectos como un casino, un spa, un parque temático, un hipódromo o un galgódromo; hoteles de cadena sobre el frente de ruta y nuevas inversiones que amplíen el abanico de actividades disponibles. Y junto con la oferta hay otro componente que no puede ignorarse: la prevención del delito en temporada. Frente al crecimiento del delito urbano y a lo que ya ocurre durante la nocturnidad en ciudades como Mar del Plata, hace falta invertir en un programa eficiente de inteligencia preventiva durante el verano, por caro que resulte.

Nuestros objetivos de cara al futuro podrían ser agregar valor, fomentar la innovación y generar empleo de calidad. Agregar valor significa, en principio, construir una Marca Gesell reconocible, presente en la ropa, las sombrillas gastronómicas, la cartelería de ruta y hasta las servilletas. Fomentar la innovación podría significar desarrollar un campus urbano para estudiantes de la Economía del Conocimiento, promover alojamientos de invierno vinculados con biotecnología o energías renovables y organizar un servicio de taxis centralizado por celular, capaz de responder a la demanda con tarifas accesibles. Generar empleo de calidad exige capacitación: personal gastronómico formado y certificado, capacitación en relaciones públicas para los trabajadores municipales que atienden al público y personal especializado en seguridad callejera turística. Y todo trabajador con capacitación certificada debería participar de una paritaria local acordada entre empleadores y Estado.

Reducir la dependencia de la construcción y el turismo es mucho más difícil. Casi diría imposible. Pero algunas alternativas hay. Se puede reducir parte de la dependencia alimentaria con una gran cooperativa de hortelanos geselinos, acompañada por infraestructura moderna para los productos de huerta; fomentar economías regionales mediante cooperativas, financiamiento específico e infraestructura adecuada; y buscar también una inserción internacional de la Marca Gesell. No importa solamente que lleguen turistas extranjeros. La presencia internacional también da prestigio dentro del mercado interno, genera prensa y posiciona el destino. Ya tuvimos una experiencia fallida con el proyecto de “bandera azul”. Tal vez haya que pensar, por ejemplo, en llevar la Marca Gesell a Brasil.

¿Algo así puede pasar en Villa Gesell? Tenemos candidatos a intendente: Felice, Valdés, Banquero, Grisamondi y Russo. ¿Serían capaces de promover un plan eficiente de recuperación integral de la recaudación turística? No creo que uno solo pueda. Para un plan de esta naturaleza hace falta la concurrencia de varios y la participación de los mejores profesionales.

Sería un milagro…

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