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El Argentino

Economía geselina: una crisis con varios componentes


La recaudación nacional por impuestos cayó 7,4% real en junio y dejó al Gobierno frente a un problema cada vez más evidente: el superávit fiscal se sostiene con menos ingresos y más ajuste. En julio la recaudación creció un 1,2% interanual en términos reales (corregida por inflación), según los datos informados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA); pero, a pesar del alivio de julio, en el acumulado de los primeros siete meses del año la recaudación registra una baja real del 4,3% frente al mismo período de 2025, que ya venía con una caída pronunciada en relación al año anterior.

La caída en la recaudación impositiva repercute en los recursos que llegan a Villa Gesell por coparticipación. Según el cálculo incluido en el informe, la pérdida acumulada desde 2023, expresada en valores reales de acuerdo con el IPC, asciende a $5.680 millones: $1.885 millones en 2024, $2.305 millones en 2025 y $1.489 millones durante el primer cuatrimestre de 2026.

En paralelo, cayó la recaudación por tasas municipales y, para peor, el Concejo Deliberante no le aprobó al Ejecutivo el Presupuesto Municipal de 2026; sigue vigente el de 2025. La pérdida por coparticipación está medida sobre el IPC, pero los gastos principales de la Comuna (sueldos, combustibles, mantenimiento y medicamentos) aumentaron muy por encima de la inflación anual promedio.

Además, como era previsible, la recesión económica, la rentabilidad cero, la mora en el consumo por tarjetas y otras bellezas repercuten en la fuerte caída de la cobranza de las tasas municipales. En el primer semestre de este año, la cobrabilidad de la tasa urbana fue del 55,65%, frente al 67% de 2024. La TISH pasó del 84,63% al 61,51% y Grandes Contribuyentes, del 98,29% al 86,11%. Forma parte de una caída sostenida que viene de años anteriores.

Según el censo de 2022, en Gesell vivían 37.463 personas; actualmente se estima que superan los 40 mil y 25.000 integrarían la población económicamente activa (PEA). Hay 8.500 empleados registrados en los sectores público y privado; más de la mitad ganan menos de 1,5 millones de pesos por mes. Los 16.500 restantes son cuentapropistas, empleados informales o desempleados, seguramente en tercios similares. Los jubilados son más de 7.000.

Durante este primer semestre se observa un deterioro sostenido del consumo, aunque viene registrando variaciones interanuales negativas desde el segundo semestre de 2025. De junio a junio, el consumo cayó el 14,5%. A partir de marzo se ubicó por debajo del promedio alcanzado en 2021, durante la pandemia. A tal punto fue severa la recesión que hubo una caída vertical en enero y febrero pasados, ¡en plena temporada!

El consumo había aumentado durante el último trimestre de 2025, coincidiendo con el stock en almacén para la temporada alta, pero cayó sin pausa los meses siguientes. En el uso de tarjetas y medios de pago, sólo la Cuenta DNI mostró una incidencia positiva.

Lo más delicado de la situación geselina es que la razón básica, no la única, de esta crisis de recaudación y consumo es de origen externo: la recesión económica nacional que golpea sobre la capacidad de gasto de la clase media, el público natural de este destino turístico. Pero no es la única razón. La cobrabilidad total, que rondaba el 90% años atrás, cayó hasta aproximadamente el 50% a fines de 2025. Aún más, el recupero de deuda cayó hasta niveles prácticamente nulos entre 2020 y 2025. La cobranza de tasas a residentes ya estaba por debajo del 40% a fines de 2025 y nunca se recuperó del golpe de la pandemia. El problema no es de ahora.

Perspectivas

El extitular de la Aduana, Guillermo Michel, opina que “la peruanización de la economía argentina ya es un hecho”. Según su análisis, el IVA, al que define como termómetro de la formalidad, cae un 7,2% real respecto de 2025; los aportes personales, un 4,6%, y las contribuciones patronales, un 3,3%. Michel sostiene que, desde el inicio del gobierno de Milei, más de 300.000 asalariados perdieron su empleo formal, mientras aumentaron en 160.000 los asalariados informales y en 420.000 los cuentapropistas informales.

“Peruanización” se llama al proceso de ordenar la macroeconomía con eje en la baja de la inflación y la disciplina fiscal, pero a costa de una alta informalidad laboral, polarización social y debilitamiento de la clase media tradicional. Se toma como ejemplo la dinámica peruana, donde el Banco Central opera con autonomía y estabilidad monetaria a pesar de una marcada fragmentación de la representación política y las crisis recurrentes de consumo interno.

Es decir que la cuestión es: ¿quién paga el superávit fiscal? Toda vez que buena parte del saldo positivo del comercio exterior en dólares irá al pago de las cuotas de la deuda con el FMI, parece que hay solamente dos opciones:

Profundizar el ajuste con más recortes al gasto público y mantener la carga tributaria sobre el asalariado. Según el perfil de familia considerado, la carga tributaria representa entre el 47,2% y el 49,9% de sus ingresos.

O transferir parte de la carga que hoy recae sobre el consumo (IVA) y sobre los hogares a través de las tarifas de luz, gas y agua, hacia los sectores productivos con espalda patrimonial y financiera, en especial los relacionados con la energía y la minería, las estrellas del momento.

Salvo las negociaciones de Santilli con los gobernadores por ATN y obras públicas provinciales, con la mira puesta en sumar votos para la presidencial de 2027, no veo señales de un cambio en la estrategia tributaria del Gobierno para lo que resta del mandato; no es lo que trasciende de los últimos discursos del Presidente.

Con esta perspectiva nacional, es posible que la próxima temporada sea similar a la anterior. Alguna ayuda de refinanciación vendrá del Banco Provincia para el comercio endeudado y también se espera una línea de crédito para empresas a una tasa anual razonable. En cambio, la mora en tarjetas y Mercado Libre no tiene solución para el Gobierno provincial si no hay una intervención de la Justicia federal. De las tarjetas vive el turismo de la clase media.

Los fuertes emprendimientos inmobiliarios conocidos, de los que se espera un importante crecimiento en la nómina de contribuyentes (Solanas, el hotel Howard Johnson, el megaproyecto Saint Thomas Golf), enfrentan distintas situaciones: medidas cautelares, trámites administrativos o, simplemente, la prudencia de los inversores en un año electoral que ya comenzó.

Tal vez haya allí un error de Milei: dar por iniciada desde ahora la campaña electoral de 2027. Kicillof, en cambio, prefería postergar su lanzamiento. Una lástima, porque plantear desde ahora la incertidumbre electoral achica la voluntad del turista de usar sus ahorros en vacaciones; al contrario, a partir de ahora la clase media se guarda los dólares.

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